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FIES: La cárcel dentro de la cárcel

Aunque su definición no es otra que “Ficheros de Internos de Especial Seguimiento”, y en teoría no debían ser más que eso, meros ficheros, en la práctica se ha convertido en un régimen de vida dentro de prisión, que comienza por un mayor control y vigilancia, y termina, a la vista de la jurisprudencia, en autenticas limitaciones regimentales.

La legalidad de los FIES siempre ha estado en entre dicho, y ha llevado a continuas reformas de la norma que los creó, y a las sucesivas que le dan sustento, en realidad no existe un fichero, sino que podemos hablar de cinco ficheros, o cinco grupos:

FIES 1 (Control Directo), en este se engloban presos considerados peligrosos, o potencialmente peligrosos, conflictivos o que hayan protagonizado alteraciones regimentales graves.

FIES 2 (Delincuencia Organizada), dirigido a personas vinculadas a organizaciones criminales, normalmente narcotráfico, incluso preventivos.

FIES 3 (Banda Armada), este el típico fichero asociado a terrorismo, y bandas armadas, tanto pertenencia como colaboración o apoyo.

FIES 4 (Fuerzas de Seguridad), para cuando los condenados son agentes de los cuerpos y fuerzas de seguridad y funcionarios de prisiones, en este caso para proteger su integridad física y seguridad.

FIES 5 (Características Especiales), este es un cajón de sastre, desde los que evolucionan favorablemente en control directo, a delitos que causen alarma social, delitos contra la libertad sexual, etc., aunque a modo de ejemplo, se aplicaba a los insumisos condenados por negarse a cumplir el servicio militar o la prestación social.

En una primera lectura, parece que los FIES no son más que una simple recopilación de datos relativos a filiación, procedimientos, etc., que se va ampliando a sus comunicaciones, tanto orales como por escrito, y que normalmente se ve acompañada de la intervención de esas comunicaciones, motivo muy habitual de recurso, con quién habla en el patio, con quén se relaciona, en qué actividades participa… es decir a un FIES se le anota todo lo que hace constantemente.

Los abogados recibimos quejas sobre traslados constantes, cacheos continuos, prohibición de tener más de dos libros en la celda, limitaciones o incluso prohibiciones de acceso a determinados talleres o actividades, limitaciones de horas de patio, grabación de las conversaciones, fotocopia de la correspondencia, etc… controles que de otra parte en su mayoría sí que venían previstos en la Instrucción de 1996 que reguló su funcionamiento, tal y como lo conocemos, ya que los ficheros fueron creados por circular muy anterior, de 1991.

Lo cierto es que hay dudas más que razonables sobre su legalidad, sobre todo en relación a la base normativa sobre la que se asienta, y la vulneración del principio de legalidad, los tribunales se han ido pronunciando al respecto, ya que es un verdadero régimen especial no sujeto al control jurisdiccional inicial que debería tener, dadas las limitaciones de las escuetas libertades que se tienen en prisión. De hecho los propios presos lo denominan: “La cárcel dentro de la cárcel”.

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