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ELEGIR PRISIÓN

Elegir prisión

Elegir prisión

Quizá por los comentarios en tertulias televisivas, o los bulos en las redes sociales, no pocas veces se nos plantea la cuestión relativa al porqué de un traslado a otra prisión, si el preso estaba cumpliendo su condena en una cárcel cercana a su domicilio, y él no ha pedido el traslado…

Es cierto que cuando se ingresa voluntariamente en prisión, con el mandamiento de ingreso en la mano, quien ingresa decide en qué centro ingresa, pero ¿eso garantiza que va a continuar en esa prisión?… pues la respuesta es negativa, y merece la pena hacer una pequeña reflexión.

Producido el ingreso, lo primero que sucede, a efectos de cumplimiento, es la clasificación inicial, esto es determinar el régimen de cumplimiento, y junto a esta clasificación inicial, que generalmente será en segundo grado de tratamiento, viene acto seguido, en la misma resolución el centro de cumplimiento. La decisión depende de Instituciones Penitenciarias, y aunque el centro de cumplimiento debería ser la más cercana posible al domicilio habitual de la persona presa, a fin de que pueda comunicar y evitar en la medida de lo posible su desarraigo, la decisión final depende de Instituciones Penitenciarias.

            ¿Permanecerá en la misma prisión toda la condena?

Pues de nuevo, depende. Si la condena es extremadamente corta, permanecerá en la misma prisión, pero si la condena es larga, es más que posible que se vea sometido a traslados. Hay que recordar que cada seis meses la persona presa tiene que “pasar por junta”, esto es, se revisa su clasificación penitenciaria, y se vuelve a revisar el lugar de cumplimiento. La competencia vuelve a ser de Instituciones Penitenciarias.

Pero, sin llegar a los seis meses, es posible que la persona presa se vea en conducción a otro centro penitenciario, si ha habido problemas en la prisión en la que está cumpliendo.

            ¿Es posible realizar el traslado por su propios medios?

Por raro que pueda resultar, sí que es posible, para presos clasificados en tercer grado de tratamiento, o para quienes estando en segundo, disfruten de permisos de salida. En ambos casos se requiere la autorización de Instituciones Penitenciarias, y lo cierto, es que no son muy frecuentes.

            ¿Se puede recurrir el traslado?

Es posible el recurso, del traslado, hay que dar comunicación al Juez de Vigilancia Penitenciaria, y al Tribunal de quien dependa en el caso de los preventivos, el control jurisdiccional lo va a tener el Juez de Vigilancia de origen, quien puede dejar sin efecto el traslado si con el traslado se intenta sustraer al preso de la competencia de determinado Juez que tenga que resolver una queja, o si el traslado constituye una sanción encubierta, pensemos en quien trabaja en un taller productivo, y el traslado supone la pérdida del trabajo en prisión, o cuando la causa del traslado produce una situación peor del preso respecto a los beneficios penitenciarios, del tratamiento, o de la posibilidad de acceso a un trabajo en tercer grado.

A mayores quedaría el control jurisdiccional contencioso respecto a la forma y a la adopción de los acuerdos.

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