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DERECHOS DEL EXTRANJERO EN PRISIÓN II

La semana pasada hacíamos una introducción sobre los derechos del extranjero en prisión, hoy continuamos con otra serie de cuestiones y derechos relacionadas con los reclusos extranjeros.

Empezando por los permisos penitenciarios, medio por excelencia de reinserción del recluso, debemos decir que éstos  no presentan, en  la legislación penitenciaria, ninguna limitación en cuanto al disfrute de los mismos, no obstante, sí bien es cierto que la condición de extranjero se presenta como una variable de riesgo.  En todo caso, la posible carencia de arraigo, que ha podido motivar la inclusión de la condición de extranjero como variable de riesgo, no debe suponer problema puesto que, esta falta de arraigo, es traspuesta por las distintas asociaciones que deben ofrecer al recluso las mismas oportunidades de reinserción.  De cualquier forma, los permisos, nunca deben ser denegados sistemáticamente  por su condición de extranjeros (sin que exista un examen individualizado) ya que atentaría contra la Constitución.

Las comunicaciones y las visitas de los extranjeros en prisión  gozan de pequeñas peculiaridades en relación a las de los nacionales que no van más allá de posibilitar la comunicación de éstos con sus representantes Diplomáticos. En todo lo demás relativo a la visitas, éstas,  se realizaran de forma que satisfagan las necesidades del recluso al igual que ocurre con cualquiera de los nacionales.

En cuanto a derechos de información, queja y recursos, los extranjeros en prisión no sólo tienen los mismos derechos que cualquier nacional si no que, además, deben ser informados  de la posibilidad de solicitar la aplicación de Tratados o Convenios  de traslado, se les debe facilitar la dirección y número de su representación diplomática ( cómo ya hemos mencionado) y, a mayores, la Dirección de Instituciones Penitenciarias debe editar, en varios idiomas, los folletos e información sobre la Legislación Penitenciaria. Aunque, desde luego, es sorprendente el ritmo tan apresurado al que aprenden nuestro idioma, la comprensión de textos legales siempre será más claro en su idioma.

Si hacemos mención al trabajo dentro de prisión debemos decir que los extranjeros en prisión pueden trabajar al igual que cualquier nacional. Las autorizaciones  de trabajo, en todo caso, tendrán plenos efectos en materia de filiación, alta y cotización a la seguridad social. La propia resolución del Juez, que ordena el ingreso de un  extranjero en prisión, tendrá validez de autorización de trabajo para el desarrollo de actividades laborales en talleres productivos de los centros penitenciarios. Debemos entender que la afirmación anterior se debe aplicar tanto a preventivos como a presos clasificados en primero, segundo e incluso a los clasificados en tercer grado que disfruten de un régimen abierto restringido.

Y para ir acabando con el post os quería mencionar un tema que actualmente está siendo muy preguntado por los reclusos extranjeros, cuando vamos a visitarles a prisión. Tras la entrada en vigor del nuevo Código Penal es habitual que el preso extranjero se preocupe por la posibilidad de la sustitución de su condena por expulsión. El art. 89 del Código Penal contempla esta posibilidad de sustitución de la condena por expulsión por lo que, dependiendo de su situación, puede que le resulte interesante pedir una revisión de condena en la que solicite la sustitución de la pena por la expulsión.

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